De los grimorios perdidos de una época que no puede ser situada en el tiempo, me llegó una curiosa anécdota.
El hombre mas hábil e inteligente de la tribu de los Ouroboro decide guiar a sus pares a la libertad.
Para ello, se da a la tarea de emplear a todos los miembros de su comunidad. El objetivo es simple: reconstruir el rompecabezas de la vida para reordenarlo a su antojo. 33 largos años duró la ardua tarea, habían piezas que se confundían entre si, piezas que iguales no lograban encajar y piezas que se confundían con la libertad misma.
Al finalizar la tarea comprendieron su error. El rompecabezas era un laberinto tan infinito como sus anhelos.
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