Desde sus orígenes, el hombre ha tratado de comprender la muerte y con razón, puesto que es su último, único e inevitable destino y la limitación última de todo su conocimiento (al menos por ahora). Esto puede apreciarse en la misma historia de la humanidad, donde la gran mayoría de las ceremonias/rituales y la filosofía desarrollada a lo largo del tiempo se toca el tema de una forma u otra.
Por otro lado, en mi mente hace ya tiempo se viene conjugando una imagen un tanto mas tenebrosa que la de la muerte y es la de la vida ad infinitum o la pequeña sensación de eternidad. Trataré pues de narrarles mi pensamiento de la forma mas clara posible y espero sea de utilidad para extraer alguna conclusión, la cual yo todavía no he podido obtener.
"Por un momento, vislumbré a la humanidad entera como un ser, con su multiplicidad de seres en ella. Se comportaban como una topología de malla lo hace, es decir, estableciendo lazos todos entre todos dando forma a la realidad a través de la sumatoria de conexiones entre ellas. Y sin embargo, al momento de una alteración, de la inminente desaparición/aniquilación de alguno de esos nodos, el mismo era aislado y el mundo continuaba ya sin la presencia de ese nodo, mas ese nodo no desaparecia sino que permanecía en un estado infinito, constante e inmutable, el último momento en que estuvo conectado a esa red."En cierta forma y ante este relato, pienso que la muerte podría llegar a ser una especia de recompensa, que es el de comparecer ante la nada para responder por un pequeño momento de rebeldía, ese momento en el que creímos que podíamos renunciar a lo inevitable para ser algo distinto a nuestra propia esencia.
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